Jesús

1 ¡Dios te ama!

 

La Biblia dice, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

El problema es que…

 

2Todos nosotros hemos hecho, dicho o pensado cosas que son malas. Esto se llama pecado y nuestros pecados nos han separado de Dios.

 

La Biblia dice que “todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios”. Dios es perfecto y santo, y nuestros pecados nos separan de Dios por siempre. La Biblia dice que “la paga del pecado es muerte”.

La buena noticia es que, hace unos 2000 años,

 

3Dios envió a su único Hijo Jesucristo a morir por nuestros pecados.

 

Jesús es el Hijo de Dios. Él vivió una vida sin pecado y murió en la cruz para pagar el castigo por nuestros pecados. “Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”

Jesús resucitó de entre los muertos y ahora vive en el cielo junto con Dios su Padre. Él nos ofrece el regalo de la vida eterna—de vivir para siempre con Él en el cielo si lo aceptamos como nuestro Señor y Salvador. Jesús dijo “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”

Dios ha demostrado su amor por usted y quiere que usted sea Su hijo. “A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” Usted puede pedirle a Jesús que perdone sus pecados y venga a su vida como su Señor y Salvador.

 

4Si usted quiere aceptar a Jesús como su Salvador y arrepentirse de sus pecados, usted puede pedirle que sea su Salvador y Señor haciendo una oración como esta:

 

“Señor Jesús, creo que tú eres el Hijo de Dios. Gracias por morir en la cruz por mis pecados. Por favor, perdona mis pecados y dame el regalo de la vida eterna. Te pido que entres a mi vida y corazón para ser mi Señor y Salvador. Quiero servirte por siempre. Amén.”
 

Si usted hizo esta oración, por favor envíenos un correo electrónico indicándonos que recibió a Jesús en su corazón. Nos encantaría poder ayudarle a crecer en su nueva relación con Cristo, porque aceptar a Cristo es sólo el comienzo de una impresionante aventura de toda la vida.